Esta fue una opaca noche de primavera,
entrada del mes medio,
la mitad del mundo se me fue en un suspiro,
atado de manos escribo una carta,
sin remitente,
paz sembrada el olvido
Ando triste
con los motivos suficientes
para llorar hasta perder la cabeza,
para encerrarme en la casa
hasta no ver un futuro luminoso,
pasando una noche en vela
contemplando una luna llena sin rostro.
Se dice que la libertad
es el regalo preciado,
de todo aquello que se crea tener una vida,
pero al final, solo es un amiga traicionera
que nos deja abandonados,
cuando uno menos lo espera.
Quisiera oírme en las bocas,
no quisiera ser derrotado por la suerte,
caminando en un puerto lleno de incertidumbres
con la angustia amarrándome los ojos al piso,
no quiero navegar sin deriva
por un mar nublado por el hastío,
con el corazón astillado
por la madera vieja del recuerdo.
Han atravesado mis pensamiento
haciéndome quejar por un todo,
pudriéndome en el suelo,
con la boca partida por el deseo del respirarte,
se me escapan los sueños,
los besos al por mayor,
poniendo mi vida en un juego de azar,
sin la presión de ganar.
Ustedes ya saben
lo débil que puede ser mi espíritu,
una vez tirado en el suelo
no puedo caer mas bajo,
van a pasar los años pisándome
me ahogare en un grito fuerte,
reclamando al destino
piernas fuertes para levantarme,
un cabalo de ideas,
que no dejan de brillar en los bolsillos vacíos,
se que todos tienen razón,
pero el humo de los demonios en mis mentiras
dicen que no...
Por que de noche
los lobos juegan con mis sentimientos,
yo con intrépido pesar,
juego a los fantasmas,
para pasar noches
con la pena llena de libros tontos,
y los días me levanto
con las manos delante del corazón,
cuando acabe todo,
cuando acabe mi vida,
el retazo viejo de esa vida
será el recuerdo de un consuelo,
de un beso húmedo,
de un respirar profundo y marchito,
el morirse de risa,
es mi muerte lenta,
el corazón sigue puesto en modo automático,
para palpitar,
sin sentir que lloro entre risas.
Busco mi alma en mi interior,
aquel donde nunca hubo nada,
donde las formas tímidas del lamento moribundo
caminan solo caminan
donde el sentir me hace temblar,
y caigo en picada con las alas quemadas,
sin ti....
Duermo en soledad,
caminando por la orilla del balcón,
pidiendo ayudar que todo quema,
capitán de un barco lleno de mentiras,
cuando todo era una buena pinta,
todo acaba y cae,
siempre cerrando los ojos
para hablar de las glorias hechas,
aun sabiendo que soy una simple sombra,
¿ahora quien escuchara mis historias?.
Mi dulce muerte, ¡Ven!
en honor a la verdad,
en honor tuyo,
en honor a los ángeles,
en honor a la vida que se va,
pongo como testigo al aire fresco que sopla,
que están imponiendo una deuda de luz consumida,
y no podré aguantar hasta el final...
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::Zent::
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