Ahora, que los papagayos,
me recogen en un gran barco,
para empezar de nuevo…
acaso, cuando no hubo, nada más negrito, que sentir al compás;
o ahora, cuando el mayor crimen, es la ansiedad:
pensamientos ligeros, escondidos, sutiles al tacto…
oscuridades musicales, temblores de cipreses, y astas de arena…
ecos de los colores dormidos,
vibración de las palabras…
noche, de intensidades que cristalizan,
y torbellinos de la pirotecnias...
de los ferrocarriles larguísimos,
y la ciudad, al fondo de las venas sonoras…
me recogen en un gran barco,
para empezar de nuevo…
acaso, cuando no hubo, nada más negrito, que sentir al compás;
o ahora, cuando el mayor crimen, es la ansiedad:
pensamientos ligeros, escondidos, sutiles al tacto…
oscuridades musicales, temblores de cipreses, y astas de arena…
ecos de los colores dormidos,
vibración de las palabras…
noche, de intensidades que cristalizan,
y torbellinos de la pirotecnias...
de los ferrocarriles larguísimos,
y la ciudad, al fondo de las venas sonoras…