Fervientemente, nos ha tragado otro negro de ojos…
mientras yo le guardo las palabras del olivo en tarros de miel…
mientras los pelícanos relevan sus gargantas para la vida
y duermen los aviadores en los crucigramas…
cuando se llenan de suplicas esos sombreros bajo la lluvia
y las cáscaras de uno sobre el paraguas…
mientras las barcazas lloran solas
y vamos dejando que pasen coloreadas las factorías…
cuando todos los recovecos de los ecos nos regresan por los recuerdos…
en hoteles de corales y pensamientos de carreteras…
cuando aquel cuervo tuerto cuece el haba
y acogen al lobo caprichosas arquitecturas por las ramas…
mientras vamos descifrando las larguísimas contraseñas de las flores
y esos barrios andan buscando cielos de uñas
un ajedrez de torres repletas de luz...
con lagartijas cabales hasta la víscera
y aquellos que marcharon con forja y estribillo por los astros…
mientras yo le guardo las palabras del olivo en tarros de miel…
mientras los pelícanos relevan sus gargantas para la vida
y duermen los aviadores en los crucigramas…
cuando se llenan de suplicas esos sombreros bajo la lluvia
y las cáscaras de uno sobre el paraguas…
mientras las barcazas lloran solas
y vamos dejando que pasen coloreadas las factorías…
cuando todos los recovecos de los ecos nos regresan por los recuerdos…
en hoteles de corales y pensamientos de carreteras…
cuando aquel cuervo tuerto cuece el haba
y acogen al lobo caprichosas arquitecturas por las ramas…
mientras vamos descifrando las larguísimas contraseñas de las flores
y esos barrios andan buscando cielos de uñas
un ajedrez de torres repletas de luz...
con lagartijas cabales hasta la víscera
y aquellos que marcharon con forja y estribillo por los astros…