Por esos cipreses, que dibujaban los caminos;
por ese cigarrillo, que mete los ojos, en el pecho…
mientras duele la mierda, a racimos de virus;
los toros, y los sanitarios…
y las lluvias de las letras,
y desentrañando, las lluvias de los escarabajos;
los problemas, que circulan,
y las densidades de los embarcaderos…
y necesitábamos, bucear por los crucigramas,
y esos ramilletes de cariño negro…
los caballitos de mar, por las catedrales;
y esas playas del querer, a puñados cálidos de las arenas…
y un oleaje más lento, nuevamente, un oleaje primero…
sus suspiros metafísicos,
las lavanderas con voz de río;
la luz de nuestros recuerdos, en el espejo,
y las coloreadas barquitas, que flotaban por nuestras ilusiones…
por ese cigarrillo, que mete los ojos, en el pecho…
mientras duele la mierda, a racimos de virus;
los toros, y los sanitarios…
y las lluvias de las letras,
y desentrañando, las lluvias de los escarabajos;
los problemas, que circulan,
y las densidades de los embarcaderos…
y necesitábamos, bucear por los crucigramas,
y esos ramilletes de cariño negro…
los caballitos de mar, por las catedrales;
y esas playas del querer, a puñados cálidos de las arenas…
y un oleaje más lento, nuevamente, un oleaje primero…
sus suspiros metafísicos,
las lavanderas con voz de río;
la luz de nuestros recuerdos, en el espejo,
y las coloreadas barquitas, que flotaban por nuestras ilusiones…