el último romántico hoy
Poeta recién llegado
Sentenciados en su tierra
compraron un sueño,
en busca de mejor vida,
de un futuro halagüeño.
Embarcan en pateras
con la mirada perdida,
se lo han jugado todo
y se juegan la vida.
Travesía penosa,
algunos no llegarán,
la esperanza les da fuerzas,
han dejado todo atrás.
Condiciones infrahumanas,
víctimas de la mentira,
para sustento de mafias
a quienes no importan sus vidas.
Ya sin fuerzas, extasiados
ven la tierra prometida,
arrojados son al mar
y que la suerte diga.
Algunos alcanzan la costa
y consiguen esconderse,
la oscuridad de la noche
y su piel, les favorece.
Otros terminan su ruta
sin pisar ya más la tierra,
el mar se cobra sus vidas
sus bestias dan cuenta de ellas.
Agonía, sufrimiento,
gritos casi sin aliento,
llantos que no escucha nadie
y en un momento, silencio.
Los que tuvieron más suerte
y ganaron la partida,
guardarán para siempre
esta angustia en sus retinas.
Desheredados del mundo
y para vivir día a día,
entrarán en otro círculo
que nunca tiene salida.
Otras mafias aprovechan
la situación que les brinda
mano de obra barata
o al precio de una comida.
Una manta en la calle
y sobre ella mercancía,
otro día escapando
de la policía.
No hay papeles ni futuro,
no hay tal tierra prometida,
no hay derechos sociales
ni hay derecho a la vida.
Inmigrantes ilegales
en un mundo con fronteras,
tratamos mejor a animales
que a los negros de pateras.
compraron un sueño,
en busca de mejor vida,
de un futuro halagüeño.
Embarcan en pateras
con la mirada perdida,
se lo han jugado todo
y se juegan la vida.
Travesía penosa,
algunos no llegarán,
la esperanza les da fuerzas,
han dejado todo atrás.
Condiciones infrahumanas,
víctimas de la mentira,
para sustento de mafias
a quienes no importan sus vidas.
Ya sin fuerzas, extasiados
ven la tierra prometida,
arrojados son al mar
y que la suerte diga.
Algunos alcanzan la costa
y consiguen esconderse,
la oscuridad de la noche
y su piel, les favorece.
Otros terminan su ruta
sin pisar ya más la tierra,
el mar se cobra sus vidas
sus bestias dan cuenta de ellas.
Agonía, sufrimiento,
gritos casi sin aliento,
llantos que no escucha nadie
y en un momento, silencio.
Los que tuvieron más suerte
y ganaron la partida,
guardarán para siempre
esta angustia en sus retinas.
Desheredados del mundo
y para vivir día a día,
entrarán en otro círculo
que nunca tiene salida.
Otras mafias aprovechan
la situación que les brinda
mano de obra barata
o al precio de una comida.
Una manta en la calle
y sobre ella mercancía,
otro día escapando
de la policía.
No hay papeles ni futuro,
no hay tal tierra prometida,
no hay derechos sociales
ni hay derecho a la vida.
Inmigrantes ilegales
en un mundo con fronteras,
tratamos mejor a animales
que a los negros de pateras.