Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
Nevada de ángeles
A ese Ángel que no cesa de nevar
Debemos ser condescendientes con la nieve.
Perdonar el albor de sus vaivenes
Dejar que nos bese los pies.
Acaso los ángeles sean una lenta precipitación.
Demorada catarata de invisibles mensajes
desprendiéndose del cielo.
Dóciles arcanos cayéndonos encima
sin rastro de culpas.
Purificadas partículas.
Consuelo hexagonal.
Escarcha incorpórea de alguna remota revelación.
Mientras vago por las calles me someto a sus designios.
El balanceo diminuto de los copos se resiste a mi tristeza.
Esas ganas de llorar en la impotencia
De dividirme en minúsculos cristales.
Pero acierto en que los ángeles no vuelan.
Descienden sólo para amontonarnos su presencia
Para regalarnos la alegría que insistimos en negar
Para hacernos como ellos transparentes
Aliento corpóreo sin sombras.
Ahora que vuelve a nevar soy incapaz de sacudirme a mis ángeles.
Mientras vago por las calles desciendo como ellos
Atrayendo sobre mí sus estrellas diminutas
Compartiendo la memoria de mis minúsculos cristales
Oraciones escarchadas en las sienes
Paraísos que no cesan de nevar.
Tan culpable como ellos
renuncio a ascender.
He querido ser condescendiente.
Descifro el mensaje terrenal.
Ahora soy yo quien se perdona esta cascada de nieve.
A ese Ángel que no cesa de nevar
Debemos ser condescendientes con la nieve.
Perdonar el albor de sus vaivenes
Dejar que nos bese los pies.
Acaso los ángeles sean una lenta precipitación.
Demorada catarata de invisibles mensajes
desprendiéndose del cielo.
Dóciles arcanos cayéndonos encima
sin rastro de culpas.
Purificadas partículas.
Consuelo hexagonal.
Escarcha incorpórea de alguna remota revelación.
Mientras vago por las calles me someto a sus designios.
El balanceo diminuto de los copos se resiste a mi tristeza.
Esas ganas de llorar en la impotencia
De dividirme en minúsculos cristales.
Pero acierto en que los ángeles no vuelan.
Descienden sólo para amontonarnos su presencia
Para regalarnos la alegría que insistimos en negar
Para hacernos como ellos transparentes
Aliento corpóreo sin sombras.
Ahora que vuelve a nevar soy incapaz de sacudirme a mis ángeles.
Mientras vago por las calles desciendo como ellos
Atrayendo sobre mí sus estrellas diminutas
Compartiendo la memoria de mis minúsculos cristales
Oraciones escarchadas en las sienes
Paraísos que no cesan de nevar.
Tan culpable como ellos
renuncio a ascender.
He querido ser condescendiente.
Descifro el mensaje terrenal.
Ahora soy yo quien se perdona esta cascada de nieve.
Última edición: