cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entro y subo a la gran esfinge
con un miedo aterrador,
mis ojos son linternas
captando luciérnagas ciegas,
mis oídos prestos a los sonidos
de cualquier disparo desgarrador.
La gente con temor camina,
cual zombies en mediodía
y por las noches, solo los suicidas
se entregan a la decapitación.
Las calles son sepulcros
el aire hiede a muerte,
a temor, las casas son trincheras
en donde la gente respira mejor.
El país se esta muriendo,
son lapidas las que adornan
el interior.
Sus mujeres son recuerdos
cada una lanza un grito ensordecedor
pidiendo justicia,
sus rostros circulan con el viento
cada lágrima refleja sus sentimientos
de cada muerte y violación.
Son nexos con la muerte
es fatídica corrupción,
son años de llorar los cuerpos
que México un día parió,
vidas que nunca vuelven
a reír con ilusión,
a llorar con tristeza,
recordando cuando la vida les cambio.
con un miedo aterrador,
mis ojos son linternas
captando luciérnagas ciegas,
mis oídos prestos a los sonidos
de cualquier disparo desgarrador.
La gente con temor camina,
cual zombies en mediodía
y por las noches, solo los suicidas
se entregan a la decapitación.
Las calles son sepulcros
el aire hiede a muerte,
a temor, las casas son trincheras
en donde la gente respira mejor.
El país se esta muriendo,
son lapidas las que adornan
el interior.
Sus mujeres son recuerdos
cada una lanza un grito ensordecedor
pidiendo justicia,
sus rostros circulan con el viento
cada lágrima refleja sus sentimientos
de cada muerte y violación.
Son nexos con la muerte
es fatídica corrupción,
son años de llorar los cuerpos
que México un día parió,
vidas que nunca vuelven
a reír con ilusión,
a llorar con tristeza,
recordando cuando la vida les cambio.