Ni compromisos ni promesas.
Tan sólo el amor reflejado en un beso, en una caricia, en una mirada, en un acto o en cada palabra que pueda dirigirte lo demuestra.
Las palabras por si solas no perduran, terminan hundiéndose en el agua cual piedra en un río, arrastradas en el recuerdo de ese ahora ya pasado, imposibles de recuperar.
Pero no me malinterpretes, a todos nos gusta refugiarnos en ese lugar cálido que las promesas y los compromisos crean, nos parece seguro, pero no hay un sólo rincón en todo el planeta que sea completamente seguro, es nuestra confianza evocada la que lo vuelve así.
Es por eso que te pido que confíes en el, tan grande y real, tan puro como bello, disfrutando así de este ahora tan intenso, tan sutil y tan efímero.
Tan sólo el amor reflejado en un beso, en una caricia, en una mirada, en un acto o en cada palabra que pueda dirigirte lo demuestra.
Las palabras por si solas no perduran, terminan hundiéndose en el agua cual piedra en un río, arrastradas en el recuerdo de ese ahora ya pasado, imposibles de recuperar.
Pero no me malinterpretes, a todos nos gusta refugiarnos en ese lugar cálido que las promesas y los compromisos crean, nos parece seguro, pero no hay un sólo rincón en todo el planeta que sea completamente seguro, es nuestra confianza evocada la que lo vuelve así.
Es por eso que te pido que confíes en el, tan grande y real, tan puro como bello, disfrutando así de este ahora tan intenso, tan sutil y tan efímero.