alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Ni el llanto de la noche desolada
ni el viento que suave te acaricia
o la luna brillando en la ensenada
pueden hacerme olvidar la caricia
Que una tarde tu me diste junto al río
y aquel beso que en los labios me dejaste
partiste una tarde y me llego el frío
y ahora lloro al saber que tu me amaste
Nunca comprenderé cual fue el motivo
ni el porque de repente cambió mi sino
tal vez solo fuera para ti un amor furtivo
pero desde entonces se torció mi destino
Yo soy el hombre que vive queriendo verte
que sueña en la noche que tu estás conmigo
y despierta sabiendo que ha de perderte
pero a pesar de todo amor yo te bendigo
ni el viento que suave te acaricia
o la luna brillando en la ensenada
pueden hacerme olvidar la caricia
Que una tarde tu me diste junto al río
y aquel beso que en los labios me dejaste
partiste una tarde y me llego el frío
y ahora lloro al saber que tu me amaste
Nunca comprenderé cual fue el motivo
ni el porque de repente cambió mi sino
tal vez solo fuera para ti un amor furtivo
pero desde entonces se torció mi destino
Yo soy el hombre que vive queriendo verte
que sueña en la noche que tu estás conmigo
y despierta sabiendo que ha de perderte
pero a pesar de todo amor yo te bendigo