Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Cuando trato de usar el matrimonio
siempre obtengo un “ni hablar” como respuesta
-“Yo no soy tu utensilio, Celedonio,
¡qué obsesión! soportarte cómo cuesta…”
Mi desnudo integral se le indigesta
más que dos Vaticanos al demonio;
sólo de algo la ruin jamás protesta
y es de usar en su bien mi patrimonio…
-“Déjame que restriegue cebolleta
por lo menos, Paquita. No haré ruido,
sólo un simple rozar, que el hambre aprieta…”
-“Si eres hombre me rozas tú con eso,
que mañana en la carne del cocido
no te vas a encontrar ni un solo hueso…”
siempre obtengo un “ni hablar” como respuesta
-“Yo no soy tu utensilio, Celedonio,
¡qué obsesión! soportarte cómo cuesta…”
Mi desnudo integral se le indigesta
más que dos Vaticanos al demonio;
sólo de algo la ruin jamás protesta
y es de usar en su bien mi patrimonio…
-“Déjame que restriegue cebolleta
por lo menos, Paquita. No haré ruido,
sólo un simple rozar, que el hambre aprieta…”
-“Si eres hombre me rozas tú con eso,
que mañana en la carne del cocido
no te vas a encontrar ni un solo hueso…”
Última edición: