Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ese beso que dejaste colgado
entre mis pestañas un día,
por mi rostro ha resbalado
anidando en esta sonrisa mía
Y esa caricia, que crispada,
ayer se aglutinó en una finta
Hoy renace, ilusionada,
entre tus manos y mis cintas
Anochece, y fuera, la luna ensimismada,
en absorta contemplación de nuestras risas,
con su luz de plata nos baña,
pues curiosa persiste en su experticia
Y las sombras poco a poco nos cobijan;
un fuego, en el hogar, intensamente arde,
mientras que una tenue luz nos ilumina
Y las chispas de los te quiero, hacen,
que nuestros cuerpos no resistan,
más lejanía, que un suspiro que nace
Ni más palabras, que las mínimas
entre mis pestañas un día,
por mi rostro ha resbalado
anidando en esta sonrisa mía
Y esa caricia, que crispada,
ayer se aglutinó en una finta
Hoy renace, ilusionada,
entre tus manos y mis cintas
Anochece, y fuera, la luna ensimismada,
en absorta contemplación de nuestras risas,
con su luz de plata nos baña,
pues curiosa persiste en su experticia
Y las sombras poco a poco nos cobijan;
un fuego, en el hogar, intensamente arde,
mientras que una tenue luz nos ilumina
Y las chispas de los te quiero, hacen,
que nuestros cuerpos no resistan,
más lejanía, que un suspiro que nace
Ni más palabras, que las mínimas
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