Baja la persianas, sigue durmiendo que al sol le sobran besos
y me seca el corazón cada vez que mi ventana le roba un rayo.
Tu reloj y el mío no irán a compás sino a destiempo,
y es que ya no me siento solo ni contigo,
aunque mi almohada siga llena de todos los momentos
de revolcones y de juntar nuestros ombligos.
Sigo buscando a tientas los enredos de tu pelo
y beso a la luna desde un barco de papel para hacerte un feo.
No hay ninguna como tú, fría como la hiel, montando jaleo.
Mi corazón pega voces y mis oídos no las oyen,
cuelgan tres jirones en las zarzas de mi garganta
y con los ojos entornados recibo cuatro mil puñaladas
de sus besos y sus guiños, de su regocijo y sus suspiros.
Querida soledad, contigo ya no estoy solo ni aburrido.
En el fondo de los vasos, encuentro una sonrisa de ceño fruncido.
Voy siguiendo tus pasos, en el bosque frutal de mis sentidos.
Vuélvete a dormir que abro las persianas para abrir el camino,
que cierro los cerrojos de mis sueños y pronto te olvido.
Hasta siempre o nunca que al fin y al cabo es lo mismos,
ya te avisaré cuando mi corazón esté cerrado por derribo.
y me seca el corazón cada vez que mi ventana le roba un rayo.
Tu reloj y el mío no irán a compás sino a destiempo,
y es que ya no me siento solo ni contigo,
aunque mi almohada siga llena de todos los momentos
de revolcones y de juntar nuestros ombligos.
Sigo buscando a tientas los enredos de tu pelo
y beso a la luna desde un barco de papel para hacerte un feo.
No hay ninguna como tú, fría como la hiel, montando jaleo.
Mi corazón pega voces y mis oídos no las oyen,
cuelgan tres jirones en las zarzas de mi garganta
y con los ojos entornados recibo cuatro mil puñaladas
de sus besos y sus guiños, de su regocijo y sus suspiros.
Querida soledad, contigo ya no estoy solo ni aburrido.
En el fondo de los vasos, encuentro una sonrisa de ceño fruncido.
Voy siguiendo tus pasos, en el bosque frutal de mis sentidos.
Vuélvete a dormir que abro las persianas para abrir el camino,
que cierro los cerrojos de mis sueños y pronto te olvido.
Hasta siempre o nunca que al fin y al cabo es lo mismos,
ya te avisaré cuando mi corazón esté cerrado por derribo.