Estaba delante del televisor
y no he visto
ni un minuto de amor,
ni un segundo,
todos eran accidentes
y suicidios,
maltratos
a mujeres y niños.
Todo eran guerras
y envidias
y palabras dichas por cínicos,
que asco y que miedo
y que diluvio
la de este mundo
tan en todo empobrecido
y es que el amor
se juega a la larga
y además se le ha puesto
un precio prohibitivo.
En la escala de valores,
los besos y los abrazos
se pueden comprobar,
si es que uno es astuto
y va a un comercio de esos
donde se vende todo lo que en casa
ya no tiene sitio.
El querer y las miradas de compromiso,
hace tiempo que en ningún lugar se ven,
ni siquiera en los restaurantes de lujo
y los orgasmos solo decir
que si se encuentra alguno,
será de esos que murió entre gritos
sin que por él pudieran hacer nada
los facultativos.
y no he visto
ni un minuto de amor,
ni un segundo,
todos eran accidentes
y suicidios,
maltratos
a mujeres y niños.
Todo eran guerras
y envidias
y palabras dichas por cínicos,
que asco y que miedo
y que diluvio
la de este mundo
tan en todo empobrecido
y es que el amor
se juega a la larga
y además se le ha puesto
un precio prohibitivo.
En la escala de valores,
los besos y los abrazos
se pueden comprobar,
si es que uno es astuto
y va a un comercio de esos
donde se vende todo lo que en casa
ya no tiene sitio.
El querer y las miradas de compromiso,
hace tiempo que en ningún lugar se ven,
ni siquiera en los restaurantes de lujo
y los orgasmos solo decir
que si se encuentra alguno,
será de esos que murió entre gritos
sin que por él pudieran hacer nada
los facultativos.