Alex Courant
Poeta adicto al portal
Ni un sólo instante...
Ya nada es mío... ni estas manos mías.
Cada vez que doliente me incorporo,
advierto que mi alma con azoro
también se fue al mirar cuando partías.
Perennes son mis noches y mis días,
mucho es lo que padezco, lo que lloro,
la vida se me va por cada poro,
mi carne se consume en agonías.
¡Cuánto te extraño!, ¡cuánto, amor, te extraño!
Aunque las horas pasen sin sentido
y transcurran los meses, año a año.
Aunque la muerte traiga su estandarte
y me lleve a las huestes del olvido.
¡Ni un solo instante dejaré de amarte!
***
Última edición:
::