carlos e piña
Poeta recién llegado
[center:dbece1b203]El viento se acerca al cuerpo en sentido contrario.
La temperatura cambia constantemente,
Igual que las ideas que pasan por mi cabeza.
El agua de la llovizna cae sobre mis manos,
Dispuestas a secarse y dejar de existir.
El paisaje no es muy colorido.
Las mariposas tienen las alas rotas.
Los árboles casi dan su último aliento en el ambiente insulso.
En el fondo se puede escuchar la tonada fúnebre en lento ritmo,
Pasan los ataúdes de dos ancianos que se despiden de esta vida.
Vida que les dio todo y no llevan nada, solo el amor de el uno hacia el otro.
Sentimientos difíciles de explicar pero fáciles de expresar.
Los cuerpos se van inertes.
Las lágrimas de los dolientes caen al suelo,
Recorren la tierra y son adsorbidas.
Las vestiduras negras hacen juego con el paisaje descolorido.
Frente a mi hay una pareja sentada en uno de los bancos.
Se miran uno al otro, ninguno dice ni una palabra,
Pero con los gestos,
Han dicho más que todas las palabras de amor que puedan existir.
Cada gesto, cada movimiento, es un enigma
Ella mira a sus ojos, el solo mira sus labios.
Aún ninguna palabra sale de sus bocas.
Y los gestos se profundizan cada minuto que pasa.
Como si las palabras no existieran para describir lo que siente uno hacia el otro.
El toma su mano, ella coloca sus manos sobre las de él.
Se levantan lentamente y se van tomados de la mano,
Por un largo camino por donde se ve el ultimo rayo de sol
Nunca se dijeron ni una palabra de amor,
Pero con lo gestos escribieron todo un libro de profunda poesía, digna de envidiar.
Se van muy lejos para volver en un futuro,
Acompañados por la tonada fúnebre y de lento ritmo,
Uno cerca del otro sin decir una sola palabra.
[/center:dbece1b203]
La temperatura cambia constantemente,
Igual que las ideas que pasan por mi cabeza.
El agua de la llovizna cae sobre mis manos,
Dispuestas a secarse y dejar de existir.
El paisaje no es muy colorido.
Las mariposas tienen las alas rotas.
Los árboles casi dan su último aliento en el ambiente insulso.
En el fondo se puede escuchar la tonada fúnebre en lento ritmo,
Pasan los ataúdes de dos ancianos que se despiden de esta vida.
Vida que les dio todo y no llevan nada, solo el amor de el uno hacia el otro.
Sentimientos difíciles de explicar pero fáciles de expresar.
Los cuerpos se van inertes.
Las lágrimas de los dolientes caen al suelo,
Recorren la tierra y son adsorbidas.
Las vestiduras negras hacen juego con el paisaje descolorido.
Frente a mi hay una pareja sentada en uno de los bancos.
Se miran uno al otro, ninguno dice ni una palabra,
Pero con los gestos,
Han dicho más que todas las palabras de amor que puedan existir.
Cada gesto, cada movimiento, es un enigma
Ella mira a sus ojos, el solo mira sus labios.
Aún ninguna palabra sale de sus bocas.
Y los gestos se profundizan cada minuto que pasa.
Como si las palabras no existieran para describir lo que siente uno hacia el otro.
El toma su mano, ella coloca sus manos sobre las de él.
Se levantan lentamente y se van tomados de la mano,
Por un largo camino por donde se ve el ultimo rayo de sol
Nunca se dijeron ni una palabra de amor,
Pero con lo gestos escribieron todo un libro de profunda poesía, digna de envidiar.
Se van muy lejos para volver en un futuro,
Acompañados por la tonada fúnebre y de lento ritmo,
Uno cerca del otro sin decir una sola palabra.
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