Curandera
Poeta recién llegado
Maldito frío intenso que nutre,
las tardes tristes y desvalidas,
de caldeantes y lucientes soles.
Y aparece la soledad morbosa,
siempre en medio de fantasmas,
y de los cementerios de palabras,
en cuyos nichos de tinta reposan...
Los sentimientos que me matan.
Inscribí en las lápidas tu nombre,
pero se borraron de un soplido,
del viento perenne y jugetón.
Y resucitas de nuevo en carne...
Quedándote a vivir en mi mente.
Siento que nada ya puedo hacer,
para poder lograr desterrarte,
de este cuerpo que no quieres...
Más que para en los espejos poder verte.
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