Nido Rojo

marquelo

Negrito villero
Ahora es tarde para sentarse y observar una leyenda que se difumina entre los dedos como una ráfaga de sombra
que fue tinta y letra ante tus ojos /que amaban deprisa y bebían todas las cosas locas que caían en la tarde .

mujer de hojarasca y viento que flirteaba con el nerviosismo cálido del deseo/
fuiste la primera en habitar mi cuerpo
con esas ceremonias que sólo tiene la brisa cuando se ennuda con la voz cerca de un nido.
El gemido salía de las campanas cubría tus senos y tus caderas
como un sol hambriento que solo deja el mar para la lluvia.
Cómo recorrí tu cuerpo
como goce con el exilio de tu placer en mi sexo
como intercambiamos los labios en los cristales lujuriosos
entre el espacio inconquistado
en el sudor agotado de la cópula.
y el hambre animal siempre peregrino/
repetible como un número indetermnado de universos echados en nuestras espaldas
goteando gemidos de regreso eterno
Ahora la playa regresa hacia las olas
el mar se escancia y se embriaga cuando tus gemidos le hagan brincar a tus labios
y mi sexo enhiesto
te busque en su aventura.





 
Última edición:
Ahora es tarde para sentarse y observar una leyenda que se difumina entre los dedos como una ráfaga de sombra
que fue tinta y letra ante tus ojos /que amaban deprisa y bebían todas las cosas locas que caían en la tarde .

mujer de hojarasca y viento que flirteaba con el nerviosismo cálido del deseo/
fuiste la primera en habitar mi cuerpo
con esas ceremonias que sólo tiene la brisa cuando se ennuda con la voz cerca de un nido.
El gemido salía de las campanas cubría tus senos y tus caderas
como un sol hambriento que solo deja el mar para la lluvia.
Cómo recorrí tu cuerpo
como goce con el exilio de tu placer en mi sexo
como intercambiamos los labios en los cristales lujuriosos
entre el espacio inconquistado
en el sudor agotado de la cópula.
y el hambre animal siempre peregrino/
repetible como un número indetermnado de universos echados en nuestras espaldas
goteando gemidos de regreso eterno
Ahora la playa regresa hacia las olas
el mar se escancia y se embriaga cuando tus gemidos le hagan brincar a tus labios
y mi sexo enhiesto
te busque en su aventura.





Marquelo, buenisimas
estas letras que nos regalas.

Besitos dulces
Siby
 

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