Para que tus golondrinas no migren de mi lado, inventé una primavera de retoños
llené de brotes caprichosos los naranjos y
zurcí las hojas aromadas del tilo.
Cubrí de hierba fresca nuestra cama y
até en mi pelo fresias y margaritas.
Mas, impiadoso el invierno cruel,frío
me arrebató los sueños en racimo
arrancó las flores de mi pelo y
tiñó de azul escarcha mi osadía.
y hay rumor de alas que se han ido,
caricias migrando de horizonte,
hay un nido vacío de suspiros,
muriendo despacio en mi regazo.