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Nieve blanca

joanmoypra

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Nieve blanca, blanca nieve,
como se te admira donde solo llueve!,
¡Ay nieve del alma! Cuando tus
copitos blancos y pequeñitos
sin prisa pero sin pausa,
ritmo bajo o acelerado,
del cielo cayendo están
y en tierra se depositan,
formando una blanca manta
donde se abrigan humildes plantas,
las más endebles y pequeñitas,
del soplo frío del invierno
que las constipa y marchita.

Oro blanco que el invierno aporta
como reserva de vida postrera,
y que en la futura primavera
como sangre fluirá por collados,
barrancos y torrenteras,
encauzada en arterias cinceladas
por el correr de los tiempos,
para llegar a su descanso final
y como agua terminar;
siendo el líquido elixir que
la vida hace fluir
en todas las primaveras,
del uno al otro confín.

Nata blanca y deslizante,
que tantos problemas causa
a todos los paseantes,
que vagan por las ciudades
envueltos en sus gabanes,
entre resbalones, estornudos
y huellas por todas partes.

Que gratificante y bonito
es ver a esos locos bajitos,
con sus manitas enguantadas
y sus botas pequeñitas,
haciendo unas fresquitas pelotitas,
de algo que ellos no saben lo que es,
pero que si la lanzan muy deprisa
al impactar causan risa,
y si tardan un poquito
en su mano se derrite y
como pequeñas gotitas
entre sus dedos como agua se desliza,
hasta llegar otra vez al lugar de donde partió,
cuando el niño como bolita esta nieve recogió.

¡Cuantos recuerdos nos traen
a estos carrozas de hogaño
que tenemos hoy tantos años!;
y al patear esta blanca espuma
de recuerdos nos llenamos,
y volamos al pasado para
con tristeza recordar aquella nieve virginal,
que en nuestras cabezas infantiles
como mariposas se posaban,
jugueteando con unos cabellos
que empezaban a hacer olas,
tan solo pensando en ver el mar
dentro de una caracola;
y al compararla con esta
la que hoy ya no es ninguna fiesta,
nos rebota, nos molesta en
nuestras cabezas de despobladas
y vacías cabelleras,
que poco a poco van dejando
entrever nuestras huesudas calaveras,
como ejemplo de que del mar
llegara Caronte algún día,
con su negra carabela

Joanmoypra/2011
 
¡Nieve blanca, blanca nieve,
como se te admira donde solo llueve!,
¡Ay nieve del alma! Cuando tus
copitos blancos y pequeñitos
sin prisa pero sin pausa,
ritmo bajo o acelerado,
del cielo cayendo están
y en tierra se depositan,
formando una blanca manta
donde se abrigan humildes plantas,
las más endebles y pequeñitas,
del soplo frío del invierno
que las constipa y marchita.

Oro blanco que el invierno aporta
como reserva de vida postrera,
y que en la futura primavera
como sangre fluirá por collados,
barrancos y torrenteras,
encauzada en arterias cinceladas
por el correr de los tiempos,
para llegar a su descanso final
y como agua terminar;
siendo el líquido elixir que
la vida hace fluir
en todas las primaveras,
del uno al otro confín.

Nata blanca y deslizante,
que tantos problemas causa
a todos los paseantes,
que vagan por las ciudades
envueltos en sus gabanes,
entre resbalones, estornudos
y huellas por todas partes.

Que gratificante y bonito
es ver a esos locos bajitos,
con sus manitas enguantadas
y sus botas pequeñitas,
haciendo unas fresquitas pelotitas,
de algo que ellos no saben lo que es,
pero que si la lanzan muy deprisa
al impactar causan risa,
y si tardan un poquito
en su mano se derrite y
como pequeñas gotitas
entre sus dedos como agua se desliza,
hasta llegar otra vez al lugar de donde partió,
cuando el niño como bolita esta nieve recogió.

¡Cuantos recuerdos nos traen
a estos carrozas de hogaño
que tenemos hoy tantos años!;
y al patear esta blanca espuma
de recuerdos nos llenamos,
y volamos al pasado para
con tristeza recordar aquella nieve virginal,
que en nuestras cabezas infantiles
como mariposas se posaban,
jugueteando con unos cabellos
que empezaban a hacer olas,
tan solo pensando en ver el mar
dentro de una caracola;
y al compararla con esta
la que hoy ya no es ninguna fiesta,
nos rebota, nos molesta en
nuestras cabezas de despobladas
y vacías cabelleras,
que poco a poco van dejando
entrever nuestras huesudas calaveras,
como ejemplo de que del mar
llegara Caronte algún día,
con su negra carabela

Joanmoypra/2011

¡¡¡Felicitaciones!!! Me encantó con esas imágenes tan bellas y recuerdos.

¡Besos, mariposas y estrellas a tu hermoso poema!
 
¡¡¡Felicitaciones!!! Me encantó con esas imágenes tan bellas y recuerdos.

¡Besos, mariposas y estrellas a tu hermoso poema!

Me alegro te haya gustado
este homenaje a la fría nieve,
que tanto echamos de menos
en donde tan solo agua llueve,
y que alguna vez sin esperar
como bancas moscas revolotean
copos que del cielo vienen,
para calmar esas ansias de ver
jugar con blancas bolas a tantas
nenas y nenes.


Un afectuoso saludo Matilde de:
joanmoypra
 

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