Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Niña dulce y triste.
Niña dulce y triste, flor frágil de mi jardín.
El sol que da vida a las plantas
encontró en ti su propio yo.
Ese sol que da y quita la vida
penetró tan hondo en tu ser,
dejando su huella impalpable sobre tu piel.
Niña dulce y triste, flor iracunda de la histeria,
tu sonrisa de ángel, caprichosa,
la llevo prendida en mi corazón.
La blancura alabastrina de tus dientes,
el esplendor vivaracho de tus ojos.
El plasma macabro de tus venas,
lo llevo, también, prendido al corazón.
Tu cuerpo, tu pelo undoso, tu figura grácil
y todo tu mágico encanto,
quisiera tener más cerca de mí.
Santo Domingo 8 Diciembre, 1972.
Niña dulce y triste, flor frágil de mi jardín.
El sol que da vida a las plantas
encontró en ti su propio yo.
Ese sol que da y quita la vida
penetró tan hondo en tu ser,
dejando su huella impalpable sobre tu piel.
Niña dulce y triste, flor iracunda de la histeria,
tu sonrisa de ángel, caprichosa,
la llevo prendida en mi corazón.
La blancura alabastrina de tus dientes,
el esplendor vivaracho de tus ojos.
El plasma macabro de tus venas,
lo llevo, también, prendido al corazón.
Tu cuerpo, tu pelo undoso, tu figura grácil
y todo tu mágico encanto,
quisiera tener más cerca de mí.
Santo Domingo 8 Diciembre, 1972.