David Dennys
Poeta recién llegado
Fue en una noche de tormenta
en la que encontré a esta dulce niña,
llorando insaciablemente
en un rosedal.
Me acerque a ella,
la acobije en mi pecho,
sentí la primavera en mis manos
al tocar una pureza de mujer.
Luego al cesar la lluvia,
la lleve a mi lecho
sin percatarme que aun seguía herida,
sus lágrimas recorrían un pantano de sufrimiento.
Estaba anonadado
al apreciar tanta desdicha,
mi aura se estremecía,
como las olas al movimiento.
Mis palabras hacia ella
eran un suspiro de esperanza,
todo pasa niña,
el dolor se lo lleva el viento
Luego al llevar el alba,
ella no se quiso marchar
se acobijo a mi almohada
Y no se puso a llorar.
Ella mirándome a los ojos me dijo,
tu eres el ángel que siempre buscaba
hoy estoy aquí por ti,
quiero arrebatar la soledad que habita en ti.
.
en la que encontré a esta dulce niña,
llorando insaciablemente
en un rosedal.
Me acerque a ella,
la acobije en mi pecho,
sentí la primavera en mis manos
al tocar una pureza de mujer.
Luego al cesar la lluvia,
la lleve a mi lecho
sin percatarme que aun seguía herida,
sus lágrimas recorrían un pantano de sufrimiento.
Estaba anonadado
al apreciar tanta desdicha,
mi aura se estremecía,
como las olas al movimiento.
Mis palabras hacia ella
eran un suspiro de esperanza,
todo pasa niña,
el dolor se lo lleva el viento
Luego al llevar el alba,
ella no se quiso marchar
se acobijo a mi almohada
Y no se puso a llorar.
Ella mirándome a los ojos me dijo,
tu eres el ángel que siempre buscaba
hoy estoy aquí por ti,
quiero arrebatar la soledad que habita en ti.
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