yajaira gonzalez
Poeta recién llegado
Se llama Niña mi gata
blanda y tibia como barra de pan
de ese pan (y de esas gatas)
privilegio de pobres
igual de especiales en el que un día cualquiera
algo nos nombró
más ese día sigue llamándose lunes
tiene las mismas letras
no pudimos siquiera tararearlo distinto
y quisimos
pero esa gata a la que no pude ponerle nombre propio
esa barra de pan
ese día
son propiedad privada
y Niña es la pobreza misma
por eso me hizo millonaria.
Tenemos de todo ella y yo,
somos propietarias de lo mejor de la vida;
manjares cuantiosos de inéditos aromas se nos entregan.
Sábanas de lino blanco con nuestras iniciales bordadas a mano,
se brindan impúdicas a su pelaje brillante y a mis muchos cuerpos.
Cubiertos de plata se engalanan
enredados y sonrientes
entre nuestros labios.
La porcelana inglesa - libre al fin y desnuda -
corretea y disfruta de un concierto compuesto de vida
que interpretamos Niña y yo bajo la sombra de las margaritas.
Un baúl antiguo de caoba pura
que guardó botines de prestigosos piratas
atesora nuestros bienes
Niña...
¿cómo agradecerte tanto amor?
Maúlla todo lo que quieras
Rompe las estrellas
Sácale flecos a mi religión cuando te provoque afilarte las uñas
y dejarme sin Dios
Te lo permito todo...todo...todo...
Pero no te mueras así
¡te lo suplico de rodillas!
...así no...
Si quieres nos morimos juntas
el mismo día sin nombre
en la misma esquina del reloj
tu acostada en mi pecho
yo respirándote
¡Hay tanta luz!...¡tanta vida Niña!
¿no vas a esperarme?
blanda y tibia como barra de pan
de ese pan (y de esas gatas)
privilegio de pobres
igual de especiales en el que un día cualquiera
algo nos nombró
más ese día sigue llamándose lunes
tiene las mismas letras
no pudimos siquiera tararearlo distinto
y quisimos
pero esa gata a la que no pude ponerle nombre propio
esa barra de pan
ese día
son propiedad privada
y Niña es la pobreza misma
por eso me hizo millonaria.
Tenemos de todo ella y yo,
somos propietarias de lo mejor de la vida;
manjares cuantiosos de inéditos aromas se nos entregan.
Sábanas de lino blanco con nuestras iniciales bordadas a mano,
se brindan impúdicas a su pelaje brillante y a mis muchos cuerpos.
Cubiertos de plata se engalanan
enredados y sonrientes
entre nuestros labios.
La porcelana inglesa - libre al fin y desnuda -
corretea y disfruta de un concierto compuesto de vida
que interpretamos Niña y yo bajo la sombra de las margaritas.
Un baúl antiguo de caoba pura
que guardó botines de prestigosos piratas
atesora nuestros bienes
Niña...
¿cómo agradecerte tanto amor?
Maúlla todo lo que quieras
Rompe las estrellas
Sácale flecos a mi religión cuando te provoque afilarte las uñas
y dejarme sin Dios
Te lo permito todo...todo...todo...
Pero no te mueras así
¡te lo suplico de rodillas!
...así no...
Si quieres nos morimos juntas
el mismo día sin nombre
en la misma esquina del reloj
tu acostada en mi pecho
yo respirándote
¡Hay tanta luz!...¡tanta vida Niña!
¿no vas a esperarme?