Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
NIÑA
Niña sentada a los pies del árbol,
sus raíces sostienen a medias tu sonrisa,
tus manos que aguzan la hierba
y labran un territorio nuevo para las hebras del camino.
Reservas candorosidad e inocencia en esos labios
que algún día serán ardor, quemar de piedras.
Cuánto queda resumido en su brevedad el sueño,
para cuando falten los álbumes de brisas,
los pérfidos furores en la habitación del silencio.
Niña que acoges la sombra de aquél árbol
recítame unas palabras, unos versos
para mi mudo poema indeciso.
Niña sentada a los pies del árbol,
sus raíces sostienen a medias tu sonrisa,
tus manos que aguzan la hierba
y labran un territorio nuevo para las hebras del camino.
Reservas candorosidad e inocencia en esos labios
que algún día serán ardor, quemar de piedras.
Cuánto queda resumido en su brevedad el sueño,
para cuando falten los álbumes de brisas,
los pérfidos furores en la habitación del silencio.
Niña que acoges la sombra de aquél árbol
recítame unas palabras, unos versos
para mi mudo poema indeciso.
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