NIÑA
I
Te escribiré un verso cada día
para hacer de ti, en un año,
mi mejor poesía.
II
Y tú,
me pides que te haga un verso,
siendo tú niña mía,
la mejor poesía
del universo.
III
Niña,
de reojo,
mirada artera
de gitana,
mirada traicionera
que a soñarla llama.
IV
Pasado el estío,
temblaba la hoja.
Dime niña:
¿Por qué el rocío
a ti no te moja?
V
Batiendo sus alas desde el ocaso,
una mariposa azul,
perseguía Pegaso.
¿Acaso eras tú?
VI
Niña del amanecer
espera, aún no es el amor
lo que trae el viento
¡Es un picaflor!
VII
Niña querida,
cuando una tarde, asome el amor
en tu vida,
no te abras como una flor
sé precavida.
VIII
Niña,
a la vera de tu camino,
un día hilando ilusiones,
pregunté, ¿Acaso es tu destino
romper corazones?
IX
Niña querida
que te abres al amor,
tienes que mirar la espina
para evitar el dolor.
X
Niña,
Que ahora te crees mujer,
dime,
¿Dónde encontraste ese querer?
XI
Una noche frente al espejo,
otra que no eres tú, vas a ver
feliz te dirá ese reflejo:
¡Qué ya eres mujer!
I
Te escribiré un verso cada día
para hacer de ti, en un año,
mi mejor poesía.
II
Y tú,
me pides que te haga un verso,
siendo tú niña mía,
la mejor poesía
del universo.
III
Niña,
de reojo,
mirada artera
de gitana,
mirada traicionera
que a soñarla llama.
IV
Pasado el estío,
temblaba la hoja.
Dime niña:
¿Por qué el rocío
a ti no te moja?
V
Batiendo sus alas desde el ocaso,
una mariposa azul,
perseguía Pegaso.
¿Acaso eras tú?
VI
Niña del amanecer
espera, aún no es el amor
lo que trae el viento
¡Es un picaflor!
VII
Niña querida,
cuando una tarde, asome el amor
en tu vida,
no te abras como una flor
sé precavida.
VIII
Niña,
a la vera de tu camino,
un día hilando ilusiones,
pregunté, ¿Acaso es tu destino
romper corazones?
IX
Niña querida
que te abres al amor,
tienes que mirar la espina
para evitar el dolor.
X
Niña,
Que ahora te crees mujer,
dime,
¿Dónde encontraste ese querer?
XI
Una noche frente al espejo,
otra que no eres tú, vas a ver
feliz te dirá ese reflejo:
¡Qué ya eres mujer!