Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece, y sigo en su sombra tibia,
proclama calidez en mi sangre fría.
Si ella me mira no comprendo las horas,
porque el espacio solo palpita para ella.
Le muestro fragmentos de mi infierno
y ella juega con las cenizas,
me provoca vestirle de cielo
pero mis pies están clavados
a las piedras sin remedio.
Nubla mi piel, con su cercanía.
Si susurra a mi oído
me someto a su sonido,
es cierto sonrió.
Calma a las bestias
y hace tiritar al mismo fuego
en la inmensidad le beso los ojos
de verdad son hermosos.
Son hermosos.
Última edición: