Sucumbo en la lejanía
de dolor cada día
Allá en los adentros
todo está lleno
lleno de nada
pero suena el espacio vacío
y canta en mis entrañas
que no hay sustento,
un terreno valdío
es hambre
Tiemblan mis lágrimas
sufro y murmuro,
mientras no hay forma
no puedo avanzar vacío
entre opulentos caminos
Manos como pies
rodillas besadas por el color rojo
sucia frente endurecida
nadie mira
pero todos señalan
mi cara torcida
Añorable alimento
no te hallo aquí
ni acá
ni bajo cuerpos
ni bajo sombras
soy infante invisible
pequeño murmullo
moribundo innominado
soy yo menos yo
soy mucho menos
que un recuerdo perdido
No hay manos rosadas de seda
condolencias del piadoso
sólo la muerte me llenaría
al menos con más dolor
más lágrimas
más hambre
y más agonía
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