Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
Niños de veinte, Burdel en Malvinas
Un día crecí de repente,
temprano pisé la frontera de lo eterno
y tragué el gris polvo de este suelo.
cuando el compacto plomo ancló en el andén,
y mojó la lluvia
cuando un par de labios de hierro
la que aún siento pendiente.
cuando aún húmedo mi ombligo,
colmado de años mi vida
arrastrando olas en calma
besé la historia;
agitando el sueño entre sudor y sollozos
de tetas calientes
soy tema en tren de olvido.
Nubes grises dibujan los rostros de sus familias y la brisa verde dobla la huerta donde un día jugamos a “la guerra”, allí reposan sus restos en húmeda y fría tierra austral la misma donde planeamos disimuladamente nuestras legítimas pretensiones. Mis abrazos y respeto a las familias de mis amigos transandinos indocumentados en tierra propia..., los más grandes gladiadores de la historia de la humanidad; Rodolfo Fagliotto Herrera (17) y Marcelo Fangio Squella (20), amigos, hermanos …
Un día crecí de repente,
temprano pisé la frontera de lo eterno
y tragué el gris polvo de este suelo.
Quizás allí cayó el velo silente;
cuando el compacto plomo ancló en el andén,
riel de mi alma como muela oxidada,
y mojó la lluvia
y mojó el metal.
Curtí mi lengua en beso envolvente,
cuando un par de labios de hierro
exilió mi senda,
la que aún siento pendiente.
Se tragaron los perros mis huesos de sueños,
cuando aún húmedo mi ombligo,
todavía regaba el televisivo discurso.
Un día crecí de repente;
colmado de años mi vida
cargué mi fusil de instintos,
arrastrando olas en calma
besé los pechos rosa,
besé la historia;
te besé diosa candente.
Crecí de repente,
agitando el sueño entre sudor y sollozos
cuando la pasión se llevó a mi gente.
Aún te sueño tierra,
de tetas calientes
haciendo burdeles para niños de veinte.
Soy amnesia en copa de vino,
soy tema en tren de olvido.
Fui joven Argentino en Islas Malvinas.
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