Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Niños padres
Apenas tiene catorce
dieciocho tiene él,
en el cuerpo de la niña
ya germina un nuevo ser.
Secundario el no termina
ella apenas el tercero,
pero ya tienen el peso
de formar a ese ser nuevo.
Cuando dieron la noticia
a los futuros abuelos,
lo que debió ser gran fiesta
se transformó en un loquero.
El ser que llega a este mundo
porque su semilla brota,
no es igual al ser deseado
pues su esperanza está rota.
Dentro del vientre materno
que también es una niña,
la semilla se sintió
no deseada no querida.
Nadie imaginó tal vez
que cuando salga a este mundo,
tendrá una marca en su ser
que será un dolor profundo.
Luego vendrá la alegría
de todos lo que lo vean,
como un pequeño bebe
como una cosita nueva.
Recuerden que los abuelos
apuntalan el lugar,
pero el camino del niño
los padres lo han de marcar.
Desde ya tengan en cuenta
que el fruto de aquel encuentro,
necesita del amor
que va creciendo por dentro.
Apenas tiene catorce
dieciocho tiene él,
en el cuerpo de la niña
ya germina un nuevo ser.
Secundario el no termina
ella apenas el tercero,
pero ya tienen el peso
de formar a ese ser nuevo.
Cuando dieron la noticia
a los futuros abuelos,
lo que debió ser gran fiesta
se transformó en un loquero.
El ser que llega a este mundo
porque su semilla brota,
no es igual al ser deseado
pues su esperanza está rota.
Dentro del vientre materno
que también es una niña,
la semilla se sintió
no deseada no querida.
Nadie imaginó tal vez
que cuando salga a este mundo,
tendrá una marca en su ser
que será un dolor profundo.
Luego vendrá la alegría
de todos lo que lo vean,
como un pequeño bebe
como una cosita nueva.
Recuerden que los abuelos
apuntalan el lugar,
pero el camino del niño
los padres lo han de marcar.
Desde ya tengan en cuenta
que el fruto de aquel encuentro,
necesita del amor
que va creciendo por dentro.