Vevero
Poeta reconocida en el portal
No acerté con los pies sobre las huellas de mi ángel guardián. (*)
y de pisada en pisada fui esquivando, enredada en otros pasos,
la fortuna de la luna que me ama.
Yo, amurallada, resistente a las penas y a las dagas,
desgastando mis alas en la nigromancia.
Tú, sincero y entregado, acaricias mis cimientos con tus algas.
Pero la roca fría es torpe;
y, lenta y pasivamente, se orada.
Me dejé querer
Te dejé llegar con la espuma hasta mis venas,
tan curtidas, tan permeables al duelo y la condena.
Y tú ¡Mar ¡
Tu mar pudo cobijarlas, cubrirlas y bordarlas de corales.
Un Poseidón sin puerto ni fronteras,
repleto de palabras nuevas, de salitres y colores diferentes.
Pero ni puedo prometerle aún un cielo al mar
cuando a mí me ata la llanura.
Pronto mi esencia de árbol de raíces fuertes rodará por la tierra cruelmente;
mudaré, entonces, su madera en balsa, que he de arrojar en aguas mansas.
Bogaré acompañada de tus brisas hasta la más cálida corriente oceánica
y mi muralla sembraré en tu playa.
La erosión del amor hará el resto.
Y así,
he de caer derrumbada en las huellas imposibles
de quien será, para siempre tal vez -, mi morada.
(*) Verso de Olga Orozco en Continente Vampiro en Mutaciones de la realidad.
y de pisada en pisada fui esquivando, enredada en otros pasos,
la fortuna de la luna que me ama.
Yo, amurallada, resistente a las penas y a las dagas,
desgastando mis alas en la nigromancia.
Tú, sincero y entregado, acaricias mis cimientos con tus algas.
Pero la roca fría es torpe;
y, lenta y pasivamente, se orada.
Me dejé querer
Te dejé llegar con la espuma hasta mis venas,
tan curtidas, tan permeables al duelo y la condena.
Y tú ¡Mar ¡
Tu mar pudo cobijarlas, cubrirlas y bordarlas de corales.
Un Poseidón sin puerto ni fronteras,
repleto de palabras nuevas, de salitres y colores diferentes.
Pero ni puedo prometerle aún un cielo al mar
cuando a mí me ata la llanura.
Pronto mi esencia de árbol de raíces fuertes rodará por la tierra cruelmente;
mudaré, entonces, su madera en balsa, que he de arrojar en aguas mansas.
Bogaré acompañada de tus brisas hasta la más cálida corriente oceánica
y mi muralla sembraré en tu playa.
La erosión del amor hará el resto.
Y así,
he de caer derrumbada en las huellas imposibles
de quien será, para siempre tal vez -, mi morada.
(*) Verso de Olga Orozco en Continente Vampiro en Mutaciones de la realidad.
Para el que se ha animado a invitarme a sus sueños.