Jose antonio rc
Poeta recién llegado
Al respirar, aunque tu no lo sepas,
la marea naufraga en tus pensamientos;
tus venas me indican el camino hacia tu corazón,
y mis manos hacia la posada
donde el mes pasado a marzo,
la lluvia bailó a la luz
de tu sonrisa perdida.
Y te vi caer al pozo oscuro,
donde tu sexo creyó perderse,
bajo monedas de seda,
sabanas marrones y yo.
Bajo tu inestable mirada,
buscas esa canción que no conoces,
esas palabras arrancadas
del pensamiento de un vagabundo,
que espera despertarse a esa hora,
en la que el cuento parta
con el útimo tren
que camina a oscuras,
vagando por el alma de esa llamada
que nad apuede hacer
cuando tu decides pintar tesoros,
en brazos esbozados en noches
sedientas de luces de guiños.
la marea naufraga en tus pensamientos;
tus venas me indican el camino hacia tu corazón,
y mis manos hacia la posada
donde el mes pasado a marzo,
la lluvia bailó a la luz
de tu sonrisa perdida.
Y te vi caer al pozo oscuro,
donde tu sexo creyó perderse,
bajo monedas de seda,
sabanas marrones y yo.
Bajo tu inestable mirada,
buscas esa canción que no conoces,
esas palabras arrancadas
del pensamiento de un vagabundo,
que espera despertarse a esa hora,
en la que el cuento parta
con el útimo tren
que camina a oscuras,
vagando por el alma de esa llamada
que nad apuede hacer
cuando tu decides pintar tesoros,
en brazos esbozados en noches
sedientas de luces de guiños.