Jorge Yanes
Poeta fiel al portal
No como en octubre.
El frío octubre. Los cielos de ópalo
las nubes magenta, decoloradas, inmensas
brillaron entre nuestros dedos hace mucho
mucho tiempo.
¿dónde duerme hoy?
Santa Apolonia. Llévatelo lejos.
Donde el recuerdo no pueda. Casi alcanzarlo.
Tu y yo. El verde esmeraldado en tus ojos.
Florecientes, infinitos. Eternos.
La música dibujada, como melancólica,
ya no me abraza. Ya hasta suelta mis dedos, y se marcha
a caballo. En las estepas eternas,
del recuerdo.
Como un transatlántico.
Como mis dedos recorrían tu piel blanca.
...Nunca supe decirte. Cuanto te amé esa ultima noche.
Pero hoy la música se lleva tu recuerdo.
Y lo trae a momentos.
Donde el viento casi no puede
casi no puede dañarlo.
El frío octubre. Los cielos de ópalo
las nubes magenta, decoloradas, inmensas
brillaron entre nuestros dedos hace mucho
mucho tiempo.
¿dónde duerme hoy?
Santa Apolonia. Llévatelo lejos.
Donde el recuerdo no pueda. Casi alcanzarlo.
Tu y yo. El verde esmeraldado en tus ojos.
Florecientes, infinitos. Eternos.
La música dibujada, como melancólica,
ya no me abraza. Ya hasta suelta mis dedos, y se marcha
a caballo. En las estepas eternas,
del recuerdo.
Como un transatlántico.
Como mis dedos recorrían tu piel blanca.
...Nunca supe decirte. Cuanto te amé esa ultima noche.
Pero hoy la música se lleva tu recuerdo.
Y lo trae a momentos.
Donde el viento casi no puede
casi no puede dañarlo.