Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
no conozco a la serpientes pero.
no conozco a la serpiente pero
se enrosca en mi sueño.
Luego descanso, de día a día, tranquilo, colgado tal árbol.
no se de la vida ni de la muerte más que
de mi mismo,
eso es bastante, eso, a la par, no es ni un granáculo.
Tengo ganas de saltar por el balcón y que un vórtice me abduzca y me vuelva a escupir
sobre el misterio de la existencia, o sobre un nombre.
Trataré de usar los límites para su única función;
-caminaré sobre su línea y los vanagloriaré en la ilusión de sus nombres.
nunca tenemos nada que perder, salvo el amor
a nosotros mismos.
nunca tenemos nada que ganar, salvo el amor
a nosotros mismos. que es la reverberación de los satélites bípedos
en los ojos de una doncella o de un caballo.
Te quiero, verbo, por hacerme caminar, ya en la senectud habrá tiempo para vacilar.
¡Pero los frutos del pensamiento, ah, tendrán su lecho y mi cuerpo!
Abrigados
En pequeños alvéolos
Estallarán
Y me llevarán
Dónde la dócil oscilación
Del péndulo
Y su aroma
Y mi cuerpo
Y en las líneas indelebles
E insensibles
Habrá un guiño de aprehensión.
Hundido en tinieblas yo sólo te quería alcanzar, pero te escondías,
pero me mentías, pero .
!poesía poesía poesía!
¡Ay, poesía !
!poesía poesía poesía!
¡Oh, poesía !
!poesía poesía poesía!
¡Ah, poesía!
Un tiburón blanco ronda la boca de mi estómago acechando los astros blancos.
Gélido
En el océano nimbado
Que es el cielo
Devora los bienes
Todos
Sin percatarse que la distancia
A su presa
es la misma
que a su esencia
no conozco a la serpiente
pero sé que se lía a mis rodillas, benévola,
como Asclepio,
las varas sapienciales y la lengua delicada de la ponzoña.
no conozco a la serpiente pero
se enrosca en mi sueño.
Luego descanso, de día a día, tranquilo, colgado tal árbol.
no se de la vida ni de la muerte más que
de mi mismo,
eso es bastante, eso, a la par, no es ni un granáculo.
Tengo ganas de saltar por el balcón y que un vórtice me abduzca y me vuelva a escupir
sobre el misterio de la existencia, o sobre un nombre.
Trataré de usar los límites para su única función;
-caminaré sobre su línea y los vanagloriaré en la ilusión de sus nombres.
nunca tenemos nada que perder, salvo el amor
a nosotros mismos.
nunca tenemos nada que ganar, salvo el amor
a nosotros mismos. que es la reverberación de los satélites bípedos
en los ojos de una doncella o de un caballo.
Te quiero, verbo, por hacerme caminar, ya en la senectud habrá tiempo para vacilar.
¡Pero los frutos del pensamiento, ah, tendrán su lecho y mi cuerpo!
Abrigados
En pequeños alvéolos
Estallarán
Y me llevarán
Dónde la dócil oscilación
Del péndulo
Y su aroma
Y mi cuerpo
Y en las líneas indelebles
E insensibles
Habrá un guiño de aprehensión.
Hundido en tinieblas yo sólo te quería alcanzar, pero te escondías,
pero me mentías, pero .
!poesía poesía poesía!
¡Ay, poesía !
!poesía poesía poesía!
¡Oh, poesía !
!poesía poesía poesía!
¡Ah, poesía!
Un tiburón blanco ronda la boca de mi estómago acechando los astros blancos.
Gélido
En el océano nimbado
Que es el cielo
Devora los bienes
Todos
Sin percatarse que la distancia
A su presa
es la misma
que a su esencia
no conozco a la serpiente
pero sé que se lía a mis rodillas, benévola,
como Asclepio,
las varas sapienciales y la lengua delicada de la ponzoña.
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