Hay tan poco que se del mundo,
del continente invisible,
de los pasos
en la ciudad de nadie.
Hay tan poco que se de todo,
tanta ignorancia de la tierra,
tantos surcos desconocidos en la cabeza,
y ahí arriba la luna de caballos,
de kilómteros,
el vientre donde se engrendran las aguas.
Y yo tan pequeño intentando entender
el espíritu de las cosas,
la contracción de los nervios,
la oquedad de tu boca,
la evidencia de las formas.
Que poco se de ti y de mi,
sólo se que algo nos une
en la realidad ilusioria
o en los sueños reales
y que en el diluvio
volveremos a reconocernos.
...
Última edición: