Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
No debí decirte nada, debí guardar tal fantasioso sentimiento en la gaveta de los recuerdos. Me sirvió de catarsis, me despojé de tu ilusión, ésa que yo misma fabriqué sin tu autorización. Por cierto temor y pudor, aquieté mis pensamientos, a tal punto que aniquilé a la musa que me hablaba de tu nombre.
Ahora, no sé que decir, por temor a que me juzgues con crueldad, con más frialdad de la que he recibido de tu parte hasta ahora. Guardé silencio como un acto penitencial, para que perdones mi atrevimiento o al menos no te rías de mí. Debo admitir que extraño, esos chispazos que creabas en mi mente, excelentes para las noches largas y frías, aunque también muchas veces me provocaban insomnio.
No debí decirte nada, me arrepiento de haberlo hecho. Pero aún así, te seguiré mirando desde esta esquina escondida.
Ahora, no sé que decir, por temor a que me juzgues con crueldad, con más frialdad de la que he recibido de tu parte hasta ahora. Guardé silencio como un acto penitencial, para que perdones mi atrevimiento o al menos no te rías de mí. Debo admitir que extraño, esos chispazos que creabas en mi mente, excelentes para las noches largas y frías, aunque también muchas veces me provocaban insomnio.
No debí decirte nada, me arrepiento de haberlo hecho. Pero aún así, te seguiré mirando desde esta esquina escondida.