pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando mis ojos te hablan
de la pureza que les has dado
y de la calma que te dedican
cada vez que en ti se reflejan...
Cuando mis labios te hablan
de lo que en ellos provocas,
del deseo de invernar sin fin
siempre en tu servicial boca...
¡No dejes de escuchar!
Cuando mi piel sedienta te llama
con la necesidad de ser tu dama,
escucha bajo tu cuerpo ardiente
lo que en mi desnudez enciendes...
Cuando mi pecho contigo se agite
en esa calma que le has descubierto,
cuando mis latidos con los tuyos
llenen antiguos y olvidados desiertos...
¡No dejes de escuchar!
Al viento que nos cubre
cuando nos abrazamos,
motivando a desplegar las alas
para volar sin soledad...
Al cielo que nos recibe
con ese sentir de niños que incita,
a ser dos delfines en las nubes
con este amor que recita...
Al amor que nos envuelve
con la sensualidad infinita
que no se duerme egoísta
y que en los corazones habita.