coral
Una dama muy querida en esta casa.
¡No desprecies este amor!
Te vi llegar a este mundo,
en mi cuerpo un inmenso dolor,
me tragaba mis lamentos y daba
gracias a Dios... por regalarme ese don
de acunarte aquí en mi pecho.
Te tome por vez primera
arrullándote en mis brazos
y tu frente bendecía para que nadie
te hiciera daño y en tus pequeñas mejillas
mil besos te di con mis labios.
Te di leche de mis pechos...
y cada vez que comías, me arrancabas
un poquito la vida... pero en medió
de tanta dicha este dolor no me importaba.
Fueron noches de desvelo mientras
en el mundo iba creciendo tu cuerpo
de terciopelo...
¡Cuánto dolor soportado, cuantas noches
soñando despierta!
Cuantos suspiros dejados para que no tuvieras
penas y a los ojos de este mundo,
fueras tu... mi niña buena, la más pura de
las princesas...
¡Te vi llegar a este mundo...
vestí tu cuna de rosa... con figuras
de puras flores... fui armando tu jardín,
con un camino de amores...
Ahora que eres mujer..
¿ya sabes, que estoy hablando?...
¡Ya no te alimentan mis pechos!...
pero mi vida entera te estoy regalando,
y dibujo este poema, para que sepas,
¡lo mucho que yo te amo!
Coral.
Prudencia Arenas
Te vi llegar a este mundo,
en mi cuerpo un inmenso dolor,
me tragaba mis lamentos y daba
gracias a Dios... por regalarme ese don
de acunarte aquí en mi pecho.
Te tome por vez primera
arrullándote en mis brazos
y tu frente bendecía para que nadie
te hiciera daño y en tus pequeñas mejillas
mil besos te di con mis labios.
Te di leche de mis pechos...
y cada vez que comías, me arrancabas
un poquito la vida... pero en medió
de tanta dicha este dolor no me importaba.
Fueron noches de desvelo mientras
en el mundo iba creciendo tu cuerpo
de terciopelo...
¡Cuánto dolor soportado, cuantas noches
soñando despierta!
Cuantos suspiros dejados para que no tuvieras
penas y a los ojos de este mundo,
fueras tu... mi niña buena, la más pura de
las princesas...
¡Te vi llegar a este mundo...
vestí tu cuna de rosa... con figuras
de puras flores... fui armando tu jardín,
con un camino de amores...
Ahora que eres mujer..
¿ya sabes, que estoy hablando?...
¡Ya no te alimentan mis pechos!...
pero mi vida entera te estoy regalando,
y dibujo este poema, para que sepas,
¡lo mucho que yo te amo!
Coral.
Prudencia Arenas