jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
Ya han volado de mi ventana las aves de primavera,
esas que asomaban sus picudas risas de vergüenza
cuando entre mis brazos
eran los tuyos como una cadena;
de eslabones nuestros dedos
que en la piel marcaban deseo.
El aleteo de aquellas plumíferas
han despertado en mi alcoba un silencio.
Los cristales marcan tu ausencia,
no concilio sueño en las noches
porque tu nombre en los vidrios sigue crujiendo;
plumas desmechadas cuelan entre ellos,
son símbolo de esta reminiscencia
arrastrada por el melancólico viento.
no dudo de mi amor
se que tal vez tú sí dudas de mí
y la verdad nunca te pude mentir,
tienes que escuchar a tu corazón
cuando me recuerdes y entiendas la razón de mi escribir.
supe que las aves que tanto describí
no desaparecieron de la ventana,
han volado a aguardar en tu pequeño jardín.
esas que asomaban sus picudas risas de vergüenza
cuando entre mis brazos
eran los tuyos como una cadena;
de eslabones nuestros dedos
que en la piel marcaban deseo.
El aleteo de aquellas plumíferas
han despertado en mi alcoba un silencio.
Los cristales marcan tu ausencia,
no concilio sueño en las noches
porque tu nombre en los vidrios sigue crujiendo;
plumas desmechadas cuelan entre ellos,
son símbolo de esta reminiscencia
arrastrada por el melancólico viento.
no dudo de mi amor
se que tal vez tú sí dudas de mí
y la verdad nunca te pude mentir,
tienes que escuchar a tu corazón
cuando me recuerdes y entiendas la razón de mi escribir.
supe que las aves que tanto describí
no desaparecieron de la ventana,
han volado a aguardar en tu pequeño jardín.
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