Matilde Maisonnave
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca he visto flores que se desprendan del suelo,
pero sus perfumes viajan con el viento,
más si podrían moverse, creo que estarían todas en el desierto,
arropando las arenas, o al polo norte,
tomando lagrimas de iceberg.
Por una razón desconocida, siempre se encuentran semillas
en sitios no fértiles, y se sabe
que los lugares de los que hoy nadie habla,
donde hay tanta falta de amor y de vida,
antes fueron un paraíso...
Así que no dudes sembrar tu amor
en almas resecas o congeladas,
y si no puedes llegar tan lejos,
deja tus pensamientos volar hacia ellos.
¡Qué belleza, cuánta verdad en estos versos, así quisiera yo dejar con mis pensamientos las flores y las caricias en aquellos olvidados, en medio de los desiertos!
Tanto los he recordado en viejos versos ignorados, por eso esta frase mía: "Mi corazón es una llama siempre ardiente para recordar a los angelitos negros"...tan olvidados, discriminados por los que se dicen santos: prohibidos ángeles negros ¡qué hipocresía!
No sólo he dejado volar pensamientos, he sembrado lágrimas hasta desistir y no escribir más por los que sufren.
Amigo no sabes cuántos poemas (escritos durante 11 años) han quedado al fondo del portal ignorados...
Ahora te leo y pienso si sabes que es demasiado tarde para recordar cadáveres ambulantes, con niños esqueléticos en brazos, luego devorados por los buitres.
Masacrados y violados...demasiado por decir para que me hagan a un lado.
¡Besos y estrellas a tus letras poeta!