Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Ni tu cariño, mucho menos un amor que inventé,
un camino que tracé solo, con tu distancia,
repleta de otros que mirabas y a quien sonreías,
pero una caminata de días y noches, buscando tus manos,
a veces rendidas con las mías,
otras ocultas, como ramas sepultadas esperando a ese otro,
un lejano viaje en aviones de cielo,
en suspiros de hielo,
en remolinos de sensaciones solamente mías que solo yo alimenté,
y recé en millones de suspiros, y yo un inerte transeúnte, un hombre solo,
sin rencores y con centenares de ellos,
distraje los ojos, mirando los tuyos, mirabas a otros, reías con otros,
y a pesar de eso me decías "te quiero", con ese refulgente mirar entrecerrado,
enajenado y vidrioso,
furioso silencio al que yo te atraje firmemente, con la presión que odiabas,
con el lejano rumor de sus dentelladas,
con filos de hojas,
suspiro de rosas,
que jamás regalé, porque jamás recogí,
y mi sueño era un sueño tonto y quebradizo,
antojadizo,
risueño,
destello de sueños,
imágenes,
fabricante fuí de nada porque nada hubo, y las melodías,
las distantes melodías teñidas y construídas,
por mis sueños de tonto ciego enfurecido,
que nadie entendía, y que al final,
ni yo mismo comprendí.
un camino que tracé solo, con tu distancia,
repleta de otros que mirabas y a quien sonreías,
pero una caminata de días y noches, buscando tus manos,
a veces rendidas con las mías,
otras ocultas, como ramas sepultadas esperando a ese otro,
un lejano viaje en aviones de cielo,
en suspiros de hielo,
en remolinos de sensaciones solamente mías que solo yo alimenté,
y recé en millones de suspiros, y yo un inerte transeúnte, un hombre solo,
sin rencores y con centenares de ellos,
distraje los ojos, mirando los tuyos, mirabas a otros, reías con otros,
y a pesar de eso me decías "te quiero", con ese refulgente mirar entrecerrado,
enajenado y vidrioso,
furioso silencio al que yo te atraje firmemente, con la presión que odiabas,
con el lejano rumor de sus dentelladas,
con filos de hojas,
suspiro de rosas,
que jamás regalé, porque jamás recogí,
y mi sueño era un sueño tonto y quebradizo,
antojadizo,
risueño,
destello de sueños,
imágenes,
fabricante fuí de nada porque nada hubo, y las melodías,
las distantes melodías teñidas y construídas,
por mis sueños de tonto ciego enfurecido,
que nadie entendía, y que al final,
ni yo mismo comprendí.
::