nando sabido
Poeta recién llegado
No entiendo tu desprecio
ni que me prohíbas penetrar
en tu letargo
o que puedas sentir las voces
de un peligro imaginario,
en las noches infinitas del presente.
Me siento confundido por tus dudas,
de que te parezca natural
ir llenando los vacíos del amor
que se evapora,
los recuerdos y la pasión
de un ayer reciente,
por un odio tan inexplicable
como absurdo.
Cuando mis palabras se inflaman
con las llamas de tu apatía,
la impotencia es una piedra que golpea
hasta hacer que brote la sangre en mis sentidos
y la soledad,
en forma de agitado mar
me ahoga sin remedio.
ni que me prohíbas penetrar
en tu letargo
o que puedas sentir las voces
de un peligro imaginario,
en las noches infinitas del presente.
Me siento confundido por tus dudas,
de que te parezca natural
ir llenando los vacíos del amor
que se evapora,
los recuerdos y la pasión
de un ayer reciente,
por un odio tan inexplicable
como absurdo.
Cuando mis palabras se inflaman
con las llamas de tu apatía,
la impotencia es una piedra que golpea
hasta hacer que brote la sangre en mis sentidos
y la soledad,
en forma de agitado mar
me ahoga sin remedio.