No eramos nada,
más pesaba la gota de roció desdibujada en la arena.
No eramos más que la hoja agrietada en el piso.
Fracciones de tiempo que recorren la pena
de no haber sido nada, y haber sido todo.
Mas pensando de vil manera,
mas era lo que pesaba la pena;
recordarás como yo el último beso,
o se te obnubilará el pensamiento;
si eso evitar lo deseos de olvido, de odio, de rabia.
No eramos nada, mas sonaba el sonido de una lágrima al caer,
que sonido de vuestro corazón al atardecer.
fuimos todo indiscutiblemente,
se obnubilo mi mente, ya soy inerte;
volaré demente al sol oscuro de la noche de luna
arrullo de cuna buscaré en mi alma,
soñando despierta con los momentos de calma.
No eramos nada
olía más dulce y tierna la hiel de la vida,más pesaba la gota de roció desdibujada en la arena.
No eramos más que la hoja agrietada en el piso.
Fracciones de tiempo que recorren la pena
de no haber sido nada, y haber sido todo.
Mas pensando de vil manera,
mas era lo que pesaba la pena;
recordarás como yo el último beso,
o se te obnubilará el pensamiento;
si eso evitar lo deseos de olvido, de odio, de rabia.
No eramos nada, mas sonaba el sonido de una lágrima al caer,
que sonido de vuestro corazón al atardecer.
fuimos todo indiscutiblemente,
se obnubilo mi mente, ya soy inerte;
volaré demente al sol oscuro de la noche de luna
arrullo de cuna buscaré en mi alma,
soñando despierta con los momentos de calma.
No eramos nada
que el perfume de miel de nuestros cuerpos fundidos.
Que triste odio olvido, que pena nido vivo;
sonarán de reojo los vicios del aura, mas te veo lejano tan triste mi alba.
No eramos nada
más era el aleteo del jilguero en su hora de muerte,
que el abrazo tibio que me dabas al verte.
Te pesaría el mundo invisible, sería más que vuestro mundo real.
maldito deseo que inunda mi mente, estoy a mi suerte,
conforme a la oscuridad que me deja el mundo sin verte,
deseo mi muerte.
Que triste odio olvido, que pena nido vivo;
sonarán de reojo los vicios del aura, mas te veo lejano tan triste mi alba.
No eramos nada
más era el aleteo del jilguero en su hora de muerte,
que el abrazo tibio que me dabas al verte.
Te pesaría el mundo invisible, sería más que vuestro mundo real.
maldito deseo que inunda mi mente, estoy a mi suerte,
conforme a la oscuridad que me deja el mundo sin verte,
deseo mi muerte.
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