Sigo tus pasos, tu humilde caminar.
Tú avanzas segura, ni una vez miras atrás.
Te observo desde las sombras,
pensando que da igual
que quiera ser como tú,
eso nunca sucederá.
Es impensable, sólo lo podría soñar,
en realidad ya lo sueño...
Lo imagino sin cesar.
Me gustaría tener tu porte,
tu elegancia, tu gestualidad.
Eres tan perfecta que me haces enfermar.
Y te sigo espiando,
a cada minuto que pasa
siento una daga punzante
atravesando mi espalda.
¿Qué será esta sensación extraña?
¿Acaso te has convertido
en el único ser que me daña?
Aléjate de mí,
coge otro camino!
No quiero (y a la vez sí)
que seas tú quien controle mi destino.
Deseo poder vigilarte cada noche
a la tierna luz de la luna,
pero no quiero cadenas
que aten mis palabras una a una.
Supongo que si fuera amor
ya me habría dado cuenta.
Debe ser el furor
de los días en que dí rienda suelta.
Eres pura delicia,
te quiero para mí.
Vuelvo una y otra vez
al lugar donde te conocí.
Soy consciente de que no sabes que existo,
de hecho, prefiero seguir en el anonimato.
Cada noche que te espío es más romántica
si ni siquiera adivinas que lo hago.
Tú avanzas segura, ni una vez miras atrás.
Te observo desde las sombras,
pensando que da igual
que quiera ser como tú,
eso nunca sucederá.
Es impensable, sólo lo podría soñar,
en realidad ya lo sueño...
Lo imagino sin cesar.
Me gustaría tener tu porte,
tu elegancia, tu gestualidad.
Eres tan perfecta que me haces enfermar.
Y te sigo espiando,
a cada minuto que pasa
siento una daga punzante
atravesando mi espalda.
¿Qué será esta sensación extraña?
¿Acaso te has convertido
en el único ser que me daña?
Aléjate de mí,
coge otro camino!
No quiero (y a la vez sí)
que seas tú quien controle mi destino.
Deseo poder vigilarte cada noche
a la tierna luz de la luna,
pero no quiero cadenas
que aten mis palabras una a una.
Supongo que si fuera amor
ya me habría dado cuenta.
Debe ser el furor
de los días en que dí rienda suelta.
Eres pura delicia,
te quiero para mí.
Vuelvo una y otra vez
al lugar donde te conocí.
Soy consciente de que no sabes que existo,
de hecho, prefiero seguir en el anonimato.
Cada noche que te espío es más romántica
si ni siquiera adivinas que lo hago.