coral
Una dama muy querida en esta casa.
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A veces cuando quedo tan sola en mi silencio...
Recurren a mi mente, los sueños que se fueron;
¡ Tan pálidos quedaron ¡... quedaron,
suspendidos en el tiempo
sin que nadie pudiera darle abrigo a mi pecho.
Mi alma acompañada, de esos tristes recuerdos,
¡en una lucha sangrienta! paso a paso buscaba,
una luz que alumbrara una nueva esperanza...
Entre muchas cenizas y una luz mortecina,
dando vida de nuevo para que no se fuera la vida.
Viajando en otros barcos, buscando en otros puertos,
casi desconocidos...
muchas veces creyendo llegar a una orilla
segura, pero allí me encontraba...
que ya estaba prohibida.
¡A veces cuando sola... me quedo en mi silencio!
Retumban en mi mente... antiguos desvaríos,
queriendo arrebatar a mi vida los sentidos,
dando vuelta a ese barco y llevándome de nuevo
hacia mis penas, que un día dejé sepultadas,
en una arena movediza.
¡A veces cuando sola me quedo en mi silencio!
Sepulto los recuerdos pegados a mi almohada,
dando mil vueltas a mi cuerpo, con tanto desespero,
¡queriéndose salir el alma de mi cuerpo!.
Por esto es que en mi pecho, me niego a debatir,
con sentimientos ajenos... dejándolos volar
y que los resuelva el viento...
¡ a veces cuando quedo sumida en mi silencio!
Coral.
Prudencia Arenas...
A veces cuando quedo tan sola en mi silencio...
Recurren a mi mente, los sueños que se fueron;
¡ Tan pálidos quedaron ¡... quedaron,
suspendidos en el tiempo
sin que nadie pudiera darle abrigo a mi pecho.
Mi alma acompañada, de esos tristes recuerdos,
¡en una lucha sangrienta! paso a paso buscaba,
una luz que alumbrara una nueva esperanza...
Entre muchas cenizas y una luz mortecina,
dando vida de nuevo para que no se fuera la vida.
Viajando en otros barcos, buscando en otros puertos,
casi desconocidos...
muchas veces creyendo llegar a una orilla
segura, pero allí me encontraba...
que ya estaba prohibida.
¡A veces cuando sola... me quedo en mi silencio!
Retumban en mi mente... antiguos desvaríos,
queriendo arrebatar a mi vida los sentidos,
dando vuelta a ese barco y llevándome de nuevo
hacia mis penas, que un día dejé sepultadas,
en una arena movediza.
¡A veces cuando sola me quedo en mi silencio!
Sepulto los recuerdos pegados a mi almohada,
dando mil vueltas a mi cuerpo, con tanto desespero,
¡queriéndose salir el alma de mi cuerpo!.
Por esto es que en mi pecho, me niego a debatir,
con sentimientos ajenos... dejándolos volar
y que los resuelva el viento...
¡ a veces cuando quedo sumida en mi silencio!
Coral.
Prudencia Arenas...
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