No es cierto que entre palabras ahogadas,
dejaras partir el día.
O dejaras abandonada tu alma,
en cada esquina.
Quien te cantará las palabras,
que tanto amabas oírlas,
como cánticos del tiempo,
como páginas de un diario que se ha quedado
sin páginas.
No quiero escuchar tus lamentos.
Ya no eres mía ni del viento.
Déjame en paz si aún te queda un poco de orgullo,
o de verguenza.
No me importan tus lágrimas.
Las que derramaste a cada paso,
de tu historia que no termina.
Ni de tus besos que nunca alcanzan.
Aún te amo bien lo sabes.
Y juegas con eso y sonries.
De mi afán de buscarte y aún sabiendo
que te he perdido hace tanto tiempo.
dejaras partir el día.
O dejaras abandonada tu alma,
en cada esquina.
Quien te cantará las palabras,
que tanto amabas oírlas,
como cánticos del tiempo,
como páginas de un diario que se ha quedado
sin páginas.
No quiero escuchar tus lamentos.
Ya no eres mía ni del viento.
Déjame en paz si aún te queda un poco de orgullo,
o de verguenza.
No me importan tus lágrimas.
Las que derramaste a cada paso,
de tu historia que no termina.
Ni de tus besos que nunca alcanzan.
Aún te amo bien lo sabes.
Y juegas con eso y sonries.
De mi afán de buscarte y aún sabiendo
que te he perdido hace tanto tiempo.