No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos.
Cernuda
somos nosotros mismos.
Cernuda
No, no muere el amor que al aire besa,
que de la soledad hace su nido,
que entre plumas de algún sueño perdido
nace sin atadura ni promesa.
Vive en la marioneta abandonada,
en las tumbas perdidas y sin nombres,
en las sombras que huyeron de los hombres,
que olvidaron amar y no son nada.
Cuando muere el deseo entre cipreses,
un soplo del amor lo hace volver
como ave que renace en la ceniza.
¿Qué sería de mí si no existieses,
amor?: contigo en cada amanecer
la herida de mi muerte cicatriza.
que de la soledad hace su nido,
que entre plumas de algún sueño perdido
nace sin atadura ni promesa.
Vive en la marioneta abandonada,
en las tumbas perdidas y sin nombres,
en las sombras que huyeron de los hombres,
que olvidaron amar y no son nada.
Cuando muere el deseo entre cipreses,
un soplo del amor lo hace volver
como ave que renace en la ceniza.
¿Qué sería de mí si no existieses,
amor?: contigo en cada amanecer
la herida de mi muerte cicatriza.
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