Santiagorestrepo
Poeta recién llegado
De la muerte me queda el verde aliento de ataúd,
el oscuro túnel por el que va corazón, y sus negras huellas en la piel del alma,
El exasperado azul de invierno, con el que viste,
Su cuerpo sin esqueleto, su cara roja como los lamentos.
De la muerte me queda su grito,
Que sale de una boca, sin lengua y sin garganta,
Un grito desde adentro, que viaja vacio por el viento,
El amarillo atardecer del partir, del naufragio profundo.
De la muerte me queda un rio vertical de ataúdes,
Me quedan cadáveres blancos como ángeles,
Queda la humedad gris como llanto y como lluvia,
Queda lo que se fue con ella quizá de la mano.
De la muerte me queda su grito,
Que sale de una boca, sin lengua y sin garganta.
el oscuro túnel por el que va corazón, y sus negras huellas en la piel del alma,
El exasperado azul de invierno, con el que viste,
Su cuerpo sin esqueleto, su cara roja como los lamentos.
De la muerte me queda su grito,
Que sale de una boca, sin lengua y sin garganta,
Un grito desde adentro, que viaja vacio por el viento,
El amarillo atardecer del partir, del naufragio profundo.
De la muerte me queda un rio vertical de ataúdes,
Me quedan cadáveres blancos como ángeles,
Queda la humedad gris como llanto y como lluvia,
Queda lo que se fue con ella quizá de la mano.
De la muerte me queda su grito,
Que sale de una boca, sin lengua y sin garganta.
Última edición: