Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
No resulta sencillo sonar inconfundible,
siendo tú el corazón de la tiniebla,
siendo yo el que persigue un techo luminoso
-Qué quieres que te diga, si amor y desamor
proponen ese mismo condimento a mis heridas:
Un invierno pasado por la piedra-,
donde cualquier columna revuele como el humo,
no dejen penetrar una sola corriente
-Aire rígido.-.
No resulta difícil convencerme con desilusiones.
¿Quién se esfuerza en sangrar filosofía,
en aplicar el agua de mis lágrimas
para salvar océanos?
Necesito:
Un beso
-Agua dulce o salada. No quedan más rincones. Soy la gota que colma.
No es un llanto, tan solo una penumbra. Es el alma completa del destino.
Porque es mucho más fácil hallarte en esa sombra que latiendo en mi pecho.-
que no sea de nadie que quiera que te olvide -Incluida tú.-.
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