Jeison
Poeta fiel al portal
En las calles,
guiado por un soplo amargo
encuentro, a veces,
la pequeña ironía
de mis cuarenta patas,
la agria desolación
con la que caminan los perros
durante un breve lapso
después de misa.
Yo no pretendo dar explicaciones
ni arrojar argumentos
que hieran aún más mi boca herida.
Las cuestiones que están
y las que se han marchado
habitan comúnmente
en el dolor del hombre,
y no tengo intenciones
de arar las tierras que he dado por muertas,
porque una vez más
hallo en mí, la incansable
labor por desgranar mis ojos,
aún si digo luz o miedo o sombra
no importa la figura
o el contexto,
me refiero a los hechos
que se pasean uno
tras otro, y otro
convergiendo propósitos
y entablando demandas
arriba, abajo, encima,
esas pequeñas aliteraciones
en donde soy feliz
constantemente ajeno
a mí, y a mí mismo
sin importar si olvido
o recuerdo, o si sigo siendo yo.
A veces, en las calles,
guiado por un soplo amargo,
encuentro que no he sido lo suficiente.
Entonces, busco
y busco y busco y busco.
guiado por un soplo amargo
encuentro, a veces,
la pequeña ironía
de mis cuarenta patas,
la agria desolación
con la que caminan los perros
durante un breve lapso
después de misa.
Yo no pretendo dar explicaciones
ni arrojar argumentos
que hieran aún más mi boca herida.
Las cuestiones que están
y las que se han marchado
habitan comúnmente
en el dolor del hombre,
y no tengo intenciones
de arar las tierras que he dado por muertas,
porque una vez más
hallo en mí, la incansable
labor por desgranar mis ojos,
aún si digo luz o miedo o sombra
no importa la figura
o el contexto,
me refiero a los hechos
que se pasean uno
tras otro, y otro
convergiendo propósitos
y entablando demandas
arriba, abajo, encima,
esas pequeñas aliteraciones
en donde soy feliz
constantemente ajeno
a mí, y a mí mismo
sin importar si olvido
o recuerdo, o si sigo siendo yo.
A veces, en las calles,
guiado por un soplo amargo,
encuentro que no he sido lo suficiente.
Entonces, busco
y busco y busco y busco.
Jeison Villalba.