Al contemplar un nuevo amanecer
que la vida generosa me brinda
en el ocaso de mi existencia
pienso que quizá sea el último.
Intensamente lo vivo, agradecida,
acompañando a mi presente
van conmigo mis pasadas vivencias:
diversas fueron, buenas y malas.
Cada una en su momento
me dejaron hondas huellas;
unas me causaron penas y llantos,
y otras gran alegría y felicidad.
Así sigo pasando por el mundo
acompañada de mis recuerdos,
que van llenando mi soledad
mientras la vida se me aleja.
El tiempo vivido me ha enseñado
que los recuerdos son grandes amigos;
unas veces van con nosotros, y otras
se alejan cuando alguno olvidamos.
Como va acercándoseme el viaje
sin retorno todos ellos tornan
a mí para decirme... No estás sola!
Aquí estamos todos tus amigos.
De los buenos amigos dichas disfruté
de los malos amigos, la tristeza conocí,
finalmente todos mis amigos son
mis imperecederos recuerdos.
¡Ah, si me brindara la vida
otra oportunidad de volver a vivirla!
Haría todo cuanto dejé de hacer,
por temor a fracasar en el intento,
y no vivir con el arrepentimiento
de no haber hecho lo que deseé hacer.
Acumulando así muchos recuerdos
para disfrutarlos en el invierno
de mi vida, pues sólo ellos disipar
pueden mis temores hacia lo desconocido.
que la vida generosa me brinda
en el ocaso de mi existencia
pienso que quizá sea el último.
Intensamente lo vivo, agradecida,
acompañando a mi presente
van conmigo mis pasadas vivencias:
diversas fueron, buenas y malas.
Cada una en su momento
me dejaron hondas huellas;
unas me causaron penas y llantos,
y otras gran alegría y felicidad.
Así sigo pasando por el mundo
acompañada de mis recuerdos,
que van llenando mi soledad
mientras la vida se me aleja.
El tiempo vivido me ha enseñado
que los recuerdos son grandes amigos;
unas veces van con nosotros, y otras
se alejan cuando alguno olvidamos.
Como va acercándoseme el viaje
sin retorno todos ellos tornan
a mí para decirme... No estás sola!
Aquí estamos todos tus amigos.
De los buenos amigos dichas disfruté
de los malos amigos, la tristeza conocí,
finalmente todos mis amigos son
mis imperecederos recuerdos.
¡Ah, si me brindara la vida
otra oportunidad de volver a vivirla!
Haría todo cuanto dejé de hacer,
por temor a fracasar en el intento,
y no vivir con el arrepentimiento
de no haber hecho lo que deseé hacer.
Acumulando así muchos recuerdos
para disfrutarlos en el invierno
de mi vida, pues sólo ellos disipar
pueden mis temores hacia lo desconocido.
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