• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

NO FUE CEGUERA LA MENTIRA

XANA

Poeta fiel al portal
Nada hay en los silencios del viento,
incluso, ni siquiera más allá de ti,
en esa soledad de que se invernan los caminos
en el monótono itinerario de las horas,
cuando la lluvia enfría la mirada
de un sol aún herido por el sueño.
El mar solo puede adivinarse
en la cercanía del crepúsculo
al reflejarse en sus aguas
las ácronas edades de su cielo.
Nada hallo que rememorar
que no dejara un viento
que en mi ventana trasnochara.
Nada hay que trascienda
más allá de tu mirada,
quizá el corazón de piedra latiendo
en las cariátides de ese ciclópeo cuerpo

como estandarte de ese templo del olvido.
Nada obliga al tiempo a reparar en sí mismo...
Y si te amé, nos engañamos;
no fue ceguera la mentira,
solo mis ojos quedándose sin palabras.
 
Nada hay en los silencios del viento,
incluso, ni siquiera más allá de ti,
en esa soledad de que se invernan los caminos
en el monótono itinerario de las horas,
cuando la lluvia enfría la mirada
de un sol aún herido por el sueño.
El mar solo puede adivinarse
en la cercanía del crepúsculo
al reflejarse en sus aguas
las ácronas edades de su cielo.
Nada hallo que rememorar
que no dejara un viento
que en mi ventana trasnochara.
Nada hay que trascienda
más allá de tu mirada,
quizá el corazón de piedra latiendo
en las cariátides de ese ciclópeo cuerpo

como estandarte de ese templo del olvido.
Nada obliga al tiempo a reparar en sí mismo...
Y si te amé, nos engañamos;
no fue ceguera la mentira,
solo mis ojos quedándose sin palabras.
 
Nada hay en los silencios del viento,
incluso, ni siquiera más allá de ti,
en esa soledad de que se invernan los caminos
en el monótono itinerario de las horas,
cuando la lluvia enfría la mirada
de un sol aún herido por el sueño.
El mar solo puede adivinarse
en la cercanía del crepúsculo
al reflejarse en sus aguas
las ácronas edades de su cielo.
Nada hallo que rememorar
que no dejara un viento
que en mi ventana trasnochara.
Nada hay que trascienda
más allá de tu mirada,
quizá el corazón de piedra latiendo
en las cariátides de ese ciclópeo cuerpo

como estandarte de ese templo del olvido.
Nada obliga al tiempo a reparar en sí mismo...
Y si te amé, nos engañamos;
no fue ceguera la mentira,
solo mis ojos quedándose sin palabras.
Preciosa poesía.
Un placer pasar.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba